Cómo limpiar un sofá de tela en casa (y cuándo no intentarlo)
La mayoría de la suciedad de un sofá no son manchas: es polvo y partículas que bajan al fondo del tejido cada vez que alguien se sienta. Por eso el primer paso no es mojar nada, sino aspirar bien, incluidas las uniones entre asiento y respaldo, donde se acumula lo más difícil de sacar después.
Antes de aplicar nada, busca la etiqueta
Casi todos los muebles traen una etiqueta con un código de limpieza. W significa que admite agua, S que solo admite solvente, WS que admite ambos y X que solo se aspira. Aplicar agua a una tela marcada con S deja cercos que no se van, y ese daño ya no es suciedad: es la fibra alterada.
Si no hay etiqueta, prueba en la parte de atrás o bajo un cojín, con poca cantidad, y espera a que seque del todo antes de decidir.
Lo que funciona en casa
Para suciedad general, agua tibia con unas gotas de jabón neutro, aplicada con un paño apenas húmedo y en movimiento circular desde el borde de la zona hacia el centro. Al revés se extiende la mancha. Después, un paño limpio solo con agua para retirar el jabón, y secar lo más rápido posible: un ventilador apuntando al sofá evita el olor a humedad, que en Lima aparece rápido durante los meses de garúa.
Cuándo dejar de intentarlo
Hay tres casos en los que seguir insistiendo empeora las cosas. El primero son las manchas de lejía o tinte: ahí lo que cambió fue el color de la fibra, no hay nada que “salga”, y frotar más solo desgasta la tela alrededor de la mancha. El segundo es el olor de orina de mascota, que se instala en el relleno y no en la tela, así que por más que frotes la superficie el olor vuelve en cuanto sube la humedad. El tercero son las telas marcadas con S: cada intento casero con agua deja un cerco nuevo encima del anterior.
En esos tres casos, seguir probando en casa no soluciona nada y sí puede empeorarlo. Hace falta equipo profesional de vapor y extracción, que es lo que usamos en el servicio de lavado de muebles a domicilio.
